Un episodio inusual alteró este mediodía la rutina en la Cámara de Diputados. Un paquete dirigido a la oficina del legislador bonaerense Javier Sánchez Wrba (Pro) activó las alarmas del sistema de seguridad al pasar por el escáner: en su interior había un aire comprimido.
El envío, que había sido realizado a través de una compra online, fue detectado antes de ingresar al anexo, lo que obligó al personal de seguridad a activar el protocolo correspondiente y a contactar de inmediato al diputado para verificar la situación. La intervención evitó que el objeto ingresara al edificio.
“Es un aire comprimido que compré para el campo”, explicó Sánchez Wrba a LA NACION. El legislador, oriundo de Trenque Lauquen, sostuvo que nunca tuvo intención de hacer llegar el paquete al Congreso: “Lo iba a retirar personalmente, pero por un error lo mandaron a la oficina”, señaló. Tras ser notificado, se acercó al lugar y retiró el envío para llevárselo a su vehículo. El diputado mandó luego una nota a Martín Menem para aclarar el hecho.
La secuencia generó demoras en el acceso y rápidamente empezó a circular entre quienes se encontraban en el anexo, hasta que tomó estado público a partir de un mensaje en redes sociales.
El diputado socialista Esteban Paulón ironizó sobre lo ocurrido: “Otro día trancu en el Congreso. Parece que un Diputado/a compró una escopeta por MELI y pidió que se la envíen a su oficina…”, escribió, en un tuit que contribuyó a amplificar el episodio.
Ante la repercusión, Sánchez Wrba buscó aclarar que no se trataba de un arma de fuego. Explicó que se trata de un aire comprimido, un arma neumática que no utiliza pólvora. Y agregó: “¿Cómo van a vender armas de fuego por Mercado Libre?”.
Desde el área de seguridad de la Cámara confirmaron que el procedimiento se desarrolló conforme a los protocolos vigentes y bajaron el tono del incidente. “No pasó nada. Hubo una confusión y el diputado se llevó el arma; nunca ingresó a las instalaciones”, señalaron a este medio.
El episodio dejó una perlita en un día que venía sin mayores sobresaltos. En el Congreso, a veces, alcanza con un paquete mal enviado para alterar la rutina, activar protocolos y sumar una anécdota más al folklore parlamentario.


