Una mujer compartió sus principales estrategias para lograr vivir con un presupuesto ajustado en Manhattan. Gana 53.000 dólares al año y aun así mantiene un buen estilo de vida. Para lograrlo, aplica una estrategia de “tres puntos” y adopta hábitos que le permiten reducir gastos en uno de los distritos más caros de Nueva York.
Eileen Tyrrell tiene 26 años y trabaja como gerente de una librería, según contó a CNBC Make It. Desde que se mudó a Manhattan, logró administrarse de manera sostenida y hoy describe su vida como “gratificante y significativa”.
“Tengo un trabajo que me encanta, una vida que me encanta y la estabilidad financiera aún no está del todo asegurada. Pero por ahora, es un equilibrio con el que me siento cómoda y dispuesta a hacerlo porque amo mi vida”, declaró.
Mucha gente se pregunta cómo lo consiguió, ya que pagar las cuentas en un barrio como Manhattan es costoso. En su caso, se fijó tres reglas fundamentales para organizar su presupuesto mensual.
Tyrrell no tiene un estilo de vida lujoso, pero vive conforme a ese esquema. Comparte un departamento con dos mujeres. Además, se abstiene de ciertos consumos habituales entre turistas. “Cuando piensas en Nueva York, piensas en todas estas experiencias increíbles, en ir a un espectáculo de Broadway, luego a un club... Pero cuando vives aquí, no puedes vivir así”, dijo.
La joven detalló que sus gastos mensuales ascienden a US$3000 e incluyen solo lo básico:
Para reducir costos, realiza sus compras en comercios como Trader Joe’s y casi no come fuera de casa. Además, para conservar los precios bajos suele buscar programas de cupones y recompensas.
Por otro lado, una recomendación de la joven es siempre buscar un departamento con renta estabilizada. El tipo de alquiler en el que ella vive significa que los aumentos anuales se limitan a la ley municipal. “Nunca vamos a tener la sorpresa de un incremento enorme”, afirmó.
No todo resulta sencillo. La mujer es consciente del peso mental que representa vivir en Nueva York con bajo presupuesto. Por ello, creó una rutina de ocio que no le implique gastar dinero y que, a la vez, le permita despejarse de la ciudad.
Admitió que la parte más difícil es resistirse a planear actividades lujosas: “Tuve que entrenarme para encontrar pasatiempos e intereses que no estuvieran relacionados con gastar dinero”.
Es un desafío, sobre todo al considerar que en Manhattan hay una gran variedad de actividades. “No voy a mentir. No voy a edulcorarlo. Es difícil, pero vale la pena”, concluyó.

