La líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, premio Nobel de la Paz 2025, expresó su respaldo al pueblo iraní en medio de las protestas masivas en Irán contra el régimen islámico, que en las últimas semanas han escalado hasta convertirse en el mayor desafío para las autoridades de Teherán desde la muerte de Mahsa Amini en 2022.
A través de un mensaje publicado en la red social X, Machado manifestó: “Mi profundo respeto al valiente pueblo de Irán que a esta hora permanece protestando en las calles de más de 100 ciudades de ese país, a pesar de la brutal represión que enfrentan”. En su comunicado, la dirigente venezolana destacó el rechazo al hambre y la opresión, la denuncia de vínculos entre el régimen iraní y el chavismo en Venezuela, y la afirmación de que “muy pronto, los pueblos de Irán y Venezuela seremos libres”.
Las movilizaciones en Irán comenzaron a finales de diciembre de 2025, detonadas por una grave crisis económica caracterizada por el desplome del rial, una inflación superior al 52% interanual y el encarecimiento de productos básicos. El colapso de sectores comerciales fundamentales, como el Gran Bazar de Teherán, amplificó el descontento social, que rápidamente se extendió a universidades, más de 250 localidades y 27 de las 31 provincias del país. Comerciantes, estudiantes y trabajadores de diversos sectores se sumaron a las protestas, desafiando la censura y saliendo a las calles contra la República Islámica.
Las autoridades iraníes han respondido con una represión severa, recurriendo al uso excesivo de la fuerza, cortes casi totales de acceso a internet y comunicaciones, y detenciones masivas. Diversas ONG estiman que entre 1.200 y más de 2.300 personas han sido arrestadas hasta el momento, mientras que la cifra de fallecidos supera los 70, incluidos al menos nueve menores, aunque el número real podría ser mayor debido a la escasa información disponible por la censura y el apagón digital. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, el domingo se reportaron 203 muertos, de los cuales 162 eran manifestantes y 41 miembros de las fuerzas de seguridad. Más de 3.280 personas han sido detenidas, y la agencia indicó haber recibido denuncias de muchas más muertes aún en proceso de verificación.
El endurecimiento de la represión se ha visto reflejado en incidentes como el asalto a hospitales en busca de manifestantes heridos. El Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), también con sede en Estados Unidos, ha afirmado que “se lleva a cabo una masacre en Irán”, reportando que cientos de manifestantes han muerto durante el actual corte de internet. La organización alertó sobre hospitales abrumados, reservas de sangre agotadas y numerosos heridos con lesiones oculares.
El carácter político de las protestas se evidenció en las consignas dirigidas contra el liderazgo político y religioso, como “Muerte al dictador”, en referencia al Ayatolá Alí Khamenei, y los llamados al fin del sistema de la República Islámica. El fiscal general advirtió que quienes participen o colaboren con las manifestaciones podrían ser considerados “enemigos de Dios”, delito castigado con la pena de muerte según la legislación iraní.
Organizaciones de derechos humanos, gobiernos occidentales y exiliados iraníes como Reza Pahlavi han manifestado apoyo a los manifestantes y denunciado la brutalidad estatal y la opacidad informativa. Por su parte, las autoridades iraníes acusan a Estados Unidos, Israel y grupos opositores en el exilio de instigar y manipular las protestas, reforzando la presencia de la Guardia Revolucionaria y las fuerzas de seguridad en todo el territorio. La ONU y la Unión Europea han exigido el cese inmediato de la represión y la apertura de investigaciones independientes.


