Después de casi una década de anuncios, y pases de mano, el proyecto para instalar una rueda gigante en Puerto Madero finalmente empieza a avanzar. La desarrolladora GCDI firmará el contrato para ejecutar los trabajos de obra civil y montaje de la denominada 'Rueda de Buenos Aires’, que se instalará en el Dique 1.
La compañía informó la operación a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y detalló que actuará como contratista principal del proyecto, con un contrato valuado en $ 10.163 millones para ejecutar los trabajos de obra civil y montaje de la estructura.
La obra se estima que estará terminada hacia mediados de 2027.
El desarrollo del proyecto está en manos de RDBA, la empresa que tiene la concesión para construir y operar la atracción. Esta compañía está controlada por Parque de la Costa, parte del grupo Fénix Entertainment, propiedad del empresario Marcelo Fígoli, que retomó el proyecto en los últimos años y, a su vez, el año pasado compró el 42% de GCDI.
El proyecto prevé la construcción de una rueda panorámica similar a las que funcionan en ciudades como Londres o Singapur, que buscan convertirse en un nuevo punto de atracción turística.
La estructura se instalará finalmente en el Dique 1 de Puerto Madero, después de que los planes iniciales -que la ubicaban frente a la Universidad Católica Argentina, en el Dique 2-fueran modificados.
Desde ese sector, la rueda ofrecerá vistas panorámicas sobre el Río de la Plata, la Reserva Ecológica y el skyline del centro porteño.
Según el proyecto presentado, tendrá 82 metros de altura y contará con 36 cabinas cerradas y climatizadas, cada una con capacidad para ocho personas. En total, podrán viajar cerca de 300 visitantes por vuelta.
La estructura principal se fabrica en China por la empresa Jinma Entertainment, especializada en atracciones para parques de diversiones.
El desarrollo local estará a cargo de GCDI, mientras que la inversión se realiza a través de RDBA, empresa controlada por Parque de la Costa y el grupo Fénix Entertainment.
La obra demandará una inversión de más de $ 10.000 millones y tendrá un plazo estimado de 450 días de ejecución, equivalente a unos 15 meses de trabajos.
Si bien el proyecto se presentó por primera vez hace casi una década, su avance estuvo marcado por una serie de cambios y demoras que fueron postergando su ejecución.
La iniciativa fue impulsada originalmente alrededor de 2016, cuando la entonces Corporación Puerto Madero lanzó el proceso para desarrollar una rueda panorámica en la zona. En ese momento, el proyecto contemplaba su instalación en el Dique 2, frente a la Universidad Católica Argentina, y apuntaba a avanzar con la obra en los años siguientes.
Sin embargo, el desarrollo no logró concretarse en esos plazos. En 2019, el proyecto tuvo un nuevo impulso, pero volvió a quedar frenado antes de iniciar la construcción.
Con el correr de los años, la iniciativa fue acumulando obstáculos. Por un lado, surgieron objeciones a la ubicación original, lo que obligó a replantear el emplazamiento y finalmente trasladarlo al Dique 1, donde ahora se llevará adelante.
Al mismo tiempo, el proyecto quedó atravesado por demoras administrativas. Parte de las autorizaciones iniciales fueron perdiendo vigencia con el paso del tiempo, lo que obligó a volver a gestionar permisos y actualizar trámites antes de poder avanzar.
A ese escenario se sumaron las dificultades vinculadas a la importación de los componentes principales de la rueda, que se fabrican en el exterior. Durante los años en que estuvo vigente el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), el esquema que regulaba las autorizaciones para importar, esos procesos se volvieron más lentos y terminaron impactando en los tiempos del proyecto.
La estructura principal debía producirse fuera del país antes de comenzar con el montaje en Buenos Aires, por lo que cualquier demora en esas importaciones terminaba frenando el avance de la obra.
Frente a este conjunto de factores, la empresa concesionaria y los organismos involucrados acordaron prorrogar los plazos de la concesión, con el objetivo de mantener vigente el proyecto mientras se resolvían esos obstáculos.
En los últimos años, además, el reemplazo del SIRA por el Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI) permitió destrabar parte de los trámites vinculados a la compra de la estructura principal y retomar el desarrollo de la iniciativa.
