El cierre de 2025 confirma que el dinamismo del sector de telecomunicaciones en México continúa siendo procíclico en términos nominales. Ello, al registrar un crecimiento en ingresos de 6.1% anual en el cuarto trimestre y de 3.8% en el acumulado anual, resultado de la expansión sostenida de la demanda por conectividad, especialmente de aquella móvil, en un entorno económico de bajo dinamismo.
En el agregado anual, el contraste con la economía en su conjunto es marcado, mientras el sector telecom registró un crecimiento de 3.8% en ingresos durante 2025, la expansión del PIB nacional fue de apenas 0.8%, de acuerdo con estimaciones del INEGI. Esto confirma que el sector continúa expandiéndose a un ritmo cinco veces superior que el conjunto de la economía.
Ingresos en términos absolutos. El sector alcanzó $163.9 mil millones de pesos (mmp) en el 4T-2025 y un acumulado de ingresos de $624.8 mmp en todo el año. Con esta cifra, el sector de telecomunicaciones equivale a 1.5% del PIB nacional en términos de valor agregado.
Bajo esta métrica, es comparable con actividades como la minería o algunos segmentos de servicios profesionales y corporativos. Esto confirma que su relevancia estratégica radica en su carácter habilitador transversal para el resto de los sectores productivos.
Predominio móvil. Por el dinamismo de segmentos, el servicio de voz y datos móviles continúa siendo el principal catalizador del crecimiento sectorial, con 62.3% de los ingresos en el cuarto trimestre y un crecimiento anual de 10 por ciento.
Esta alza responde al aumento en líneas y, sobre todo, al consumo intensivo de datos, impulsado por plataformas digitales, comercio electrónico y servicios financieros móviles.
No obstante, incluso este segmento enfrenta presiones estructurales. La competencia intensificada, la permanencia de ofertas ilimitadas y la elasticidad precio del consumidor limitan la capacidad de monetización incremental.
En otras palabras, el tráfico crece más rápido que los ingresos por usuario. El resultado es un crecimiento volumétrico en usuarios que no necesariamente se traduce en una expansión proporcional de su nivel de gasto o ARPU.
Segmentos rezagados: fijo y convergente. En contraste, los segmentos fijo y de servicios convergentes (TV de paga y empaquetamientos) registran una desaceleración clara. El segmento fijo prácticamente se encuentra estancado, con una caída marginal de 0.1% anual en el cuarto trimestre, mientras que los servicios convergentes apenas crecieron 0.6 por ciento.
Esto no es fortuito. La sustitución de la telefonía tradicional, la maduración de la banda ancha fija y la disrupción del mercado de TV de paga por las ofertas de streaming están reconfigurando las fuentes de ingreso.
Si bien la fibra óptica y los empaquetamientos han contenido parcialmente la erosión, no han sido suficientes para detonar un nuevo ciclo expansivo.
Prospectiva para 2026. Las perspectivas hacia 2026 se mantienen positivas, para lo cual la evolución macroeconómica, el entorno regulatorio y, especialmente, los incentivos a la inversión en infraestructura serán determinantes.
El despliegue de 5G, la expansión de redes de fibra y la eventual asignación de espectro pueden detonar nuevas oportunidades, pero no garantizan por sí mismos un crecimiento sostenido de mayor profundidad. El desafío será transitar de un modelo basado en volumen de conectividad a uno centrado en la generación de valor sobre este eje transversal.
En síntesis, el sector telecom en México continúa siendo resiliente y dinámico en términos nominales, creciendo por encima del promedio de la economía, pero enfrenta retos claros en su capacidad de expansión.
La pregunta ya no es si seguirá creciendo, sino cómo logrará hacerlo con mayor profundidad económica en un entorno cada vez más competitivo y digitalizado.
