La Reserva Federal (Fed) inició ayer su reunión de dos días, donde se espera que los responsables políticos mantengan las tasas de interés sin cambios mientras analizan los débiles datos económicos y evalúan los efectos económicos de la guerra contra Irán.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés), encargado de fijar las tasas de interés, inició su reunión ayer en un momento en que la Fed lucha contra una inflación obstinadamente alta y una demanda débil en el mercado laboral, con sus dos mandatos potencialmente en conflicto entre sí.
Se espera que la guerra de Estados Unidos (EU) e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, tenga importantes repercusiones económicas, con el aumento de los precios del petróleo y la interrupción de las cadenas de suministro.
Se prevé que el alza de los precios del petróleo tenga efectos inflacionistas en cadena a nivel mundial, incluso en EU, donde los aumentos de precios se han mantenido por encima del objetivo a largo plazo de 2.0% de la Fed durante años.
Los precios promedios de la gasolina en EU han subido alrededor de 27% desde el inicio de la guerra, según el indicador del club automovilístico AAA.
Los analistas también advierten que el conflicto provocará interrupciones en la cadena de suministro y escasez de petróleo, lo que lastrará el crecimiento económico.
Los bancos centrales tienden a ignorar los efectos inflacionistas de las perturbaciones de precios a corto plazo, pero no está claro cuánto tiempo se prolongará la guerra.

