San Lorenzo recibió un golpazo. Fue goleado en su cancha por Defensa y Justicia 5-2 y generó un clima de frustración en un partido donde los simpatizantes locales esperaban una reacción en el torneo Apertura. Pero nada de eso sucedió. El Halcón, que formó con varios jugadores con pasado en el Ciclón, dos de ellos surgidos de las inferiores y que casi fueron “empujados a irse” por las necesidades económicas, dieron una muestra de juego y carácter. Agustín Hausch y Santiago Sosa fueron dos casos emblemáticos, ayer con la ropa azulgrana y ahora, por un puñado de billetes, en la vereda de enfrente. La crisis golpea y deja sus secuelas. Y el de este lunes es un resultado que deja muy debilitado al entrenador Damián Ayude, por más que se mostró optimista y tras el partido dijo: “Vamos a revertir la situación”. También fueron de la partida el lateral Elías Pereyra (autor del primer gol) y Rubén Botta, otros dos futbolistas con pasado en Boedo. El árbitro Pablo Dóvalo y Fernando Espinoza, a cargo del VAR, tuvieron bastante trabajo. Hubo goles, fútbol y también reclamos en una tarde de alto voltaje emocional.
Es verdad que el rendimiento de San Lorenzo en el presente Apertura no venía siendo el ideal y que las críticas se centraban en las continuas pruebas de Ayude. Sin embargo, la intermitencia en los resultados venían tapando los déficit funcionales que fueron desnudados por un implacable Defensa y Justicia, que con esta victoria continúa invicto (tres triunfos y siete empates) y se convirtió en escolta de Vélez, el líder de la zona A.
Defensa sorprendió convirtiendo un gol al minuto: en cuatro pases llegó el 1-0, que finalizó Elías Pereyra ingresando por la izquierda con un zurdazo cruzado y tras una asistencia de Botta. El gol tempranero tiró por la borda los planes iniciales y lo obligó a jugar los noventa minutos del encuentro sumergido en su propia desesperación y la de su gente, que despidió al equipo en medio de insultos y una silbatina estruendosa.
A partir de la propuesta ofensiva, Defensa y Justicia prácticamente fue dueño y señor de los primeros 45 minutos. Ese golpe inesperado de Pereyra, obligó a San Lorenzo a posicionarse mejor en la mitad de la cancha y a ser más incisivo en ataque. Vietto tomó la conducción del equipo, Gulli entró a conectar más con los delanteros y Tripichio comenzó mostrar su despliegue incansable. Así el equipo de Boedo estuvo una vez a tiro del empate, con una muy buena jugada colectiva que derivó en un centro de Gulli, que por poco no pudo conectar en el segundo palo Cuello.
La intensidad y el ritmo sostenido de Defensa fueron más que la voluntad y las ganas del local. Porque frente a la vocación ofensiva que fue tomando el Ciclón, el conjunto visitante contraatacó con velocidad y tuvo las mejores situaciones de gol.
El 2-0 evidenció las virtudes en cuanto al manejo de la pelota del equipo de Mariano Soso, con una jugada de ¡18 pases! hasta que David Martínez envió un centro y el veloz Gutiérrez marcó de arremetida como si fuera un centrodelantero. Un golazo que también desnudó las dudas defensivas de un San Lorenzo que nunca logró presionar, que llegó tarde a cada movimiento de la pelota del adversario, de derecha a izquierda y viceversa.
De todas formas, para el inicio de la segunda etapa Damián Ayude hizo una sola modificación: Teo Rodríguez Pagano por De Ritis (lateral izquierdo por lateral izquierdo), uno de los defensores que había sufrido en la marca.
Esta actitud avasallante del visitante se reforzó en el segundo tiempo, cuando San Lorenzo comenzó a jugar con más nervios y desesperación por descontar y meterse en partido cuanto antes. El equipo dirigido por Sosso, lejos de relajarse, se acopló al vértigo de San Lorenzo, que comenzó a sentir el enojo de su gente. Pero a diferencia de otros partidos, el efecto no fue el esperado. A los 15 minutos, Gutiérrez se metió en al área local, enganchó y se encontró con el cruce de Ignacio Perruzzi. El árbitro Pablo Dóvalo no dudó y sancionó penal favorable a Defensa. El encargado de ejecutar la pena máxima fue Aaron Molinas que estableció el 3-0 con un disparo alto y potente.
Luego sí intentó Ayude en ofensiva con los ingresos de Abrego y Rodrigo Auzmendi. Lo del último refuerzo, el 9 que llegó de Banfield, fue un récord: anotó en la primera pelota que tocó para descontar y poner el 1-3 en un momento donde los ánimos estaban caldeados en el Nuevo Gasómetro. Y el mismo atacante aparecería con otro cabezazo para el segundo descuento, pero no alcanzó.
Por un instante, el Ciclón pareció reaccionar. Pero solo fue un espejismo. Rápidamente Defensa llegó al cuarto gol por intermedio de Agustín Hausch (pidió perdón con sus manos en el festejo). De nada sirvió el nuevo descuento de Auzmendi,que de cabeza puso la cabeza, estableció el 4-2. Ya sobre el final, David Barbona volvió a ampliar la ventaja. El volante aprovechó un rebote de Gill dentro del área, remató y decretó el 5-2.
Fue una tarde con polémicas, ya que en el primer tiempo el Ciclón pidió un penal por mano de Emiliano Amor que no existió. Y hubo un ataque de Juan Gutiérrez que el Halcón reclamó penal por una supuesta falta de Corujo, pero ahí Dóvalo hasta se permitió bromear con un comentario a Rubén Botta. En el segundo tiempo, el árbitro cobró penal por una infracción de Perruzzi a Juan Gutiérrez y el VAR lo convalidó. Pero las rispideces siguieron: Dóvalo le mostró la tarjeta roja directa a Agustin Ladstatter por un patadón a Gutiérrez, en un intento de cortar el contraataque del Halcón, a los 23 minutos.
Los futbolistas de San Lorenzo reclamaron un penal por mano en la acción previa de Martínez, pero el árbitro -correctamente- vio que no había penal. Los hinchas, muy enojados con el equipo y las decisiones del juez, igual se descargaron insultando a Claudio Tapia, presidente de la AFA, un canto que se hace habitual en los estadios de la Liga Profesional.
La última polémica fue a los 36 minutos del segundo tiempo: el VAR llamó a Dóvalo y le mostró el “penal” por un codazo de Lucas Souto sobre la cara de Perruzzi en el salto e intento de rechazar el centro con la cabeza: ni el tiro del final parecía que le salía al Ciclón, ya que Fiermarín le contuvo el disparo a Cuello. Un nuevo descuento (y con otro cabezazo) del debutante Auzmendi acortó diferencias en el marcador, pero quedaban pocos minutos para tanta diferencia.
San Lorenzo sufre porque quedó noveno en el torneo Apertura (afuera de los playoffs) y en breve, luego de su próximo partido ante Riestra, comenzará a disputar la Copa Argentina y la Copa Sudamericana. Este malestar se suma a las lesiones por mala suerte que sufrió en el empate 1-1 ante Boca: las bajas de Ezequiel Cerutti y el capitán Pablo Hernández (con rotura de ligamentos) repercutieron en el plantel y también en el funcionamiento. Si al Ciclón no le sobra mucho, toda lesión la siente el doble. Por eso lo de este lunes fue un resultado que golpeó sobre todo a Damián Ayude, un entrenador que ya estaba siendo mirado de reojo por algunos dirigentes.
“Siento tristeza, mucha bronca y dolor por la derrota y más por la cantiad de goles que recibimos. No tuvimos la solidez defensiva que mostramos contra Boca y a raíz del 0-2 se hizo todo cuesta arriba, nos golparon en momentos difíciles y nunca estuvimos a tiro para empatarlo. Los chicos fueron a buscarlo e hicieron el esfuerzo, pero no nos alcanzó y es un dolor importante”, explicó Ayude luego del partido.
Y cuando le preguntaron por su continuidad, fue tajante: “No estoy pensando en dar un paso al costado. Mañana (por este martes) hay entrenamiento y siempre somos optimistas de que se va a cambiar la situación, que se puede revertir. Tuvimos fallas defensivas y hay que trabajar para que no vuelvan a suceder”. Siempre se le valoró al técnico que se las arreglaba pese a las dificultades y que conseguía resultados en medio de la crisis. Pero en esta oportunidad también entienden dirigentes e hinchas que le trajeron refuerzos y que el equipo debería jugar mejor.
La gente que fue en busca de una levantada en el Nuevo Gasómetro, terminó muy enojada y gritando “que se vayan todos”. El golpe futbolístico ahora también necesitará de una reacción anímica.
