Susana Romero y Guillermo VilasSusana Romero y Guillermo Vilas

Un amor de revista, hace 40 años, Susana Romero y Guillermo Vilas hicieron suspirar al país con su romance: “Nos gustaba la misma música”

2026/02/04 00:43
Lectura de 9 min

Corría 1985. Guillermo Vilas era el ídolo máximo del tenis argentino. Lo sigue siendo aún hoy. Con su juego conquistó el mundo y más de un corazón. Su romance más promocionado lo vivió con la princesa Carolina de Mónaco. En 1982 fueron fotografiados juntos en Maui. La revista francesa Paris Match pagó 25 mil dólares por las imágenes y las imprimió en su portada con la leyenda “EXCLUSIVO” y título directo “El romance de la princesa y el campeón”.

La princesse Caroline de Monaco et le joueur de tennis Guillermo Vilas le 6 juillet 1982 à Gstaad, Suisse. (Photo by Pool CAROLINE A 30 ANS/Gamma-Rapho via Getty Images)Guillermo Vilas y Carolina de Mónaco, 1982, en Maui, Hawái

Susana Romero recién daba sus primeros pasos en el mundo del espectáculo. En 1973 se había consagrado Miss Argentina y hacía desfiles y campañas. Recién en 1986 una publicidad de los cigarrillos Jockey, con música de Raúl Porchetto, dispararía su fama a niveles que nunca imaginó.

“Trabajaba como modelo, hacía desfiles, pero no era famosa. Tenía el pelo cortito, era muy chica”, recuerda Susana. Y, acto seguido, revive la historia de amor que hizo hablar al país poco más de 40 años atrás.

Susana Romero fue Miss Argentina en 1973; en la imagen, en una producción con LA NACION en 1984

-¿Cómo empezó esta historia? ¿Dónde conociste a Guillermo Vilas?

-Fue por Anamá Ferreira. Éramos amigas y un día me llamó para decirme que un amigo suyo quería conocer a alguien. Ese amigo era Guillermo Vilas. Cuando me lo propuso yo no lo podía creer: ¡era mi ídolo! Era buen mozo y tenía el pelo largo, como me gustaba a mí. Aunque me daba un poco de vergüenza, acepté. Pensé: “Si no lo conozco ahora, ¿cuándo lo voy a hacer?”.

-¿Y cómo fue el encuentro?

-Fui al departamento de Anamá, en el centro, y él pasó a buscarme. Yo todavía vivía con mis padres en San Isidro... El no sabía quién era yo, claro, porque no era conocida. Era una chica más. Yo estaba tan nerviosa que no me di cuenta y me puse muchísimo perfume, uno muy dulce que usaba. Cuando bajé, Guillermo abrió la puerta del auto. Manejaba Arturo Romero, un amigo íntimo suyo, que justo yo también conocía. Eso me tranquilizó un poco. Cuando subí al auto, recién ahí me di cuenta del exceso de perfume, porque él y su amigo abrieron las ventanillas al mismo tiempo (risas).

La historia de amor entre Guillermo Vilas y Susana Romero

-¿A dónde fueron?

-Era viernes, cerca de la medianoche, y en esa época el lugar al que había que ir era New York City. Y allá fuimos, nos ubicaron en el VIP.

-¿Esa noche les sacaron la primera foto juntos?

-Mientras hablábamos, él me pasó la mano por la cintura, apareció un fotógrafo... ¡Y sacó la foto! A Guillermo no le gustaba nada que lo fotografiaran en su intimidad: se enojó muchísimo. Se armó un quilombo... Agarró al fotógrafo, quiso romperle la cámara... Lo que pasa es que no podías pretender ir a New York City y que no te saquen fotos.

Misión cumplida: Guillermo Vilas campeón del US Open 1977, en Forest Hills

-¿Y qué pensaste ahí? ¿te querías ir?

-¡Nooo! Yo no me despegaba de él, me encantaba (risas). Cuando el fotógrafo se fue, salimos a bailar. Nos gustaba la misma música: rock y bandas americanas, Journey, por ejemplo.

-¿De qué hablaron en su primera cita? Dicen que él era un poco melancólico...

-Sí, y yo también soy melancólica. Ahí mucho no podíamos conversar: con la música no se escuchaba nada. Hablamos de lo básico: ¿cómo te llamás? ¿qué hacés? En realidad, él me preguntaba a mí, porque yo de él sabía todo. Después me llevaron a mi casa. Arturo manejaba -lo dejamos de chofer- y yo iba con Guillermo en el asiento de atrás.

La historia de amor entre Guillermo Vilas y Susana Romero

-Y ese primer beso, ¿estuvo a la altura del ídolo?

-(Risas) Él era muy caballero, empezaron los arrumacos y sí… nos besamos. Estaba tan feliz. Cuando llegué a mi casa le conté a mi papá y él me respondió: “No, vos no tenés que salir con ese muchacho porque te va a hacer sufrir”. Y yo no le di bola... pero tenía razón.

-¿Cómo siguió después de esa noche?

-A la semana me llamó por teléfono. Me pasó a buscar por mi casa, con un coche antiguo, descapotable, y fuimos a un lugar en zona norte, por Pilar, donde se jugaba al tenis pero también podías tomar sol, había una piscina. Mientras yo tomaba sol, él me iba presentando a sus amigos y decía: “Mirá qué linda que es”… yo me quería morir porque, aunque no parezca, siempre fui muy vergonzosa. Desde ahí empezamos a vernos más seguido.

-¿La fama de Vilas complicaba las salidas?

-Mucho. Era imposible. En restaurantes o boliches se le venían todas las mujeres encima. A mí me sacaban a codazos. ¡Las mujeres eran terribles con él! Era difícil.

Susana Romero viajó a Punta del Este para hacer la producción de la revista Playboy

-¿Tus padres llegaron a conocerlo?

-No. No tuve el coraje porque mi papá me repetía: “No salgas con ese muchacho, vas a sufrir”. Y no quise presentarlo. Yo sí conocí a su padre.

-¿Cómo resultó como novio?

-Conmigo fue cariñoso, pero muy celoso. Le molestaba que yo saliera sin él. Yo tenía que trabajar y cuidar a mis padres, me hice cargo de ellos desde los 14 años, y eso chocaba con sus tiempos. Él no se daba cuenta de eso. Él me invitaba a su departamento, en avenida Libertador, y me decía que tenía que hacer un montón de cosas... y me pedía que me quede ahí hasta que regresara. Me cerraba la puerta con llave para que no me vaya. Yo estaba tan ilusionada, enamorada, que no me daba cuenta de esas cosas. Pensaba “será porque me quiere cuidar”.

Susana Romero, un ícono de los ’80, belleza y carisma que deslumbraron una épocaSusana Romero en Para Ti

-¿Vivían juntos?

-Pasaba mucho tiempo en su departamento. Lo acompañaba a entrenar muy temprano a Palermo; a veces me quedaba esperándolo en el auto. Yo hacía todo lo que él me pedía. No me dejaba volver a mi casa, ni trabajar. Por eso cuando él viajaba, que eran viajes largos, yo aprovechaba para ir a mi casa y trabajar.

-¿Y eso no te molestaba?

-Sí. Era muy celoso: cuando volvía de viaje quería saber todo lo que había hecho. Además, me dolía que negara la relación ante la prensa, decía que no me conocía. Una vez Tito Lectoure nos invitó al Luna Park —a nosotros y a Monzón con su mujer— para ver una pelea. Estábamos en primera fila, lleno de fotógrafos, y antes de sentarnos él me dijo que no le hablara hasta que nos fuéramos, como si no nos conociéramos. Era absurdo porque después nos subíamos al mismo auto. Pero así era él… y yo era muy chica y estaba enamorada. Todos mis sentidos estaban con él.

-¿Y él estaba enamorado?

-Conmigo se comportaba como si lo estuviera, estábamos todo el tiempo juntos, aunque me negara a la prensa. Ahora, si realmente lo estaba… eso no lo puedo saber.

-Él te negaba, pero en una entrevista con Gente contaste sobre la relación

-Es que no tenía sentido callarlo. Yo no quería decir “soy fulana y salgo con Vilas”, era simplemente algo que estaba viviendo. Y eso le molestó. Nunca lo entendí.

-También, en 1984, hiciste la tapa de Playboy, ¿ese fue el quiebre?

-Sí. Yo estaba trabajando poco y me ofrecieron la portada. Me llamó la mujer de Fontevecchia (dueño de Editorial Perfil, donde se hacía Playboy) para proponérmela. Era el auge de la revista: ya habían posado Susana Giménez y otras figuras importantes. Para mi carrera sentí que era algo relevante, no podía negarme. Guillermo estaba de viaje, así que la hice igual. Cuando volvió y se enteró, se enojó mucho. Me dijo: “¿Qué les voy a mostrar a nuestros hijos?”. Y yo le contesté que ni siquiera me había propuesto casamiento (risas).

-Y así terminó.

-Él cuando se enojaba, dejaba de llamar. Yo me volví a mi casa llorando y mi papá, con toda la razón, me dijo: “¿viste que yo tenía razón?”. Estuve como una semana llorando, pero después de la tapa de Playboy me llamó Hugo Sofovich para trabajar con Olmedo en “No toca botón”. Así cambié el modelaje por la televisión.

Susana Romero, en una producción en la playa

-¿Volvieron a verse después?

-Sí, aunque nadie lo sabe, pero no creo que se enoje por contarlo. Muchos años después, a fines de los ’90, estaba haciendo temporada en Mar del Plata, trabajando con Tristán y Emilio Disi. Me acuerdo que había ido a un boliche muy conocido con Cris Miró y mientras estábamos ahí apareció un chico que me trajo una cartita de parte de Guillermo Vilas que me había visto pasar. La cartita decía algo como que estaba muy linda y quería que nos encontremos. Yo pensé: “¿pero este tipo qué se piensa?“. Yo ya había tenido a mis hijas que estaban en Punta del Este con el padre.

-¿Y se reencontraron?

-Esa noche, después de recibir la cartita no lo vi. Fui a mi casa, me cambié y estaba desayunando cuando sonó el timbre. Como en las películas: ahí estaba él, parado al lado del auto, esperándome. Estaba muy lindo, igual que siempre. Nos saludamos y lo invité a desayunar. Hablamos, pero de otra manera… había pasado mucho tiempo, muchas cosas.

Ama de casa a full: Susana Romero después de casarse

-¿Quería volver con vos?

-Sí. Hasta me propuso viajar con mis hijas a Disney. Pero yo estaba en otra etapa: venía de una separación complicada y la prioridad eran mis hijas. Le dije que no, que podíamos ser amigos... pero él me contestó que no, que amigo mío no quería ser. Y así se terminó.

-Si pensás en él hoy, ¿cómo lo recordás?

-Fue una etapa linda de mi vida. Tal vez tendría que haber actuado de otra manera, porque yo fui como una geisha, lo idolatraba. Pero bueno, uno va por la vida así... a veces te caés y volvés a levantarte. Nunca se sabe lo que te tiene preparado el destino.

-¿Te quedó alguna duda o arrepentimiento?

-A veces digo “¿y si…?”, pero después siento que tomé la decisión correcta para mi vida y para mis hijas.

Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección [email protected] para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.