El video se viralizó inmediatamente y reflejó lo que representó la derrota en menos de una hora que sufrió en los cuartos de final. La estadounidense Coco Gauff no soportó la frustración de la caída en la Rod Laver, ante la ucraniana Elina Svitolina por 6-1 y 6-2, y camino al vestuario destrozó su raqueta contra el piso.
Apenas 59 minutos en la cancha y 26 errores no forzados a lo largo del match hicieron la diferencia para que Svitolina sacase por completa de la cancha a Gauff. La ucraniana, además con la victoria se aseguró el regreso al Top Ten del ranking WTA: si gana el título se ubicaría como 8 del mundo y si es finalista como 9. En la próxima etapa, en las semifinales, se medirá con la número uno del mundo, Aryna Sabalenka.
Gauff encadenó constantes errores con la derecha y sufrió desde el inicio del partido con cinco dobles faltas. Apenas el 10% de puntos ganados con el segundo servicio (1/10) y dos tiros ganadores. Pese a mostrar resistencia y conectar servicios potentes, incluyendo saques por encima de los 150 kilómetros por hora, no logró sostener su nivel en los puntos claves, fallando en ejecuciones determinantes como voleas, smashes y golpes de revés bajo presión. Incluso, el primer set, en el que cayó por 6-1, apenas duró 29 minutos.
Semejante diferencia hizo explotar a la número 3 del mundo, ya que al iniciar su camino de regreso al vestuario se detuvo, apoyó el bolso en el suelo, tomó una raqueta, camino unos pasos hasta alejarse de sus acompañantes y la estrelló repetidamente contra el suelo. Siete impactos se escucharon en el eco de los pasillos del Melbourne Park.
“Estoy muy contenta. Siempre fue mi sueño volver después de la maternidad. Siempre fue mi meta regresar al Top 10. No pudo darse antes, pero ahora estoy feliz", confesó en cancha Svitolina.
Alexander Zverev no detiene su marcha, ya que se metió en las semifinales tras vencer a Learner Tien (29º) por 6-3, 6-7 (5), 6-1 y 7-6 (3) en 3 horas y 10 minutos. El tenista alemán reconoció que sin su servicio -24 aces, 74% de primeros, 77% de puntos ganados con ese tiro y tres break points salvados- el partido podría haberse inclinado para el estadounidense.
“Learner jugó increíble desde la línea de base. No creo haber jugado contra nadie que se moviera tan bien desde ahí atrás en mucho tiempo. No sé qué ha hecho Michael Chang con él en la pretemporada, pero su forma de jugar es increíble. Probablemente no habría ganado sin mis más de 20 aces. Estoy muy contento con cómo saqué y con estar de nuevo en las semifinales por tercer año seguido”, afirmó Zverev.
En la charla a pie de cancha con Christopher Eubanks, el tenista alemán fue consultado sobre qué le falta para acercarse a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner y respondió sin vueltas: “Creo que la mayor diferencia entre ellos y el resto es el primer tiro después del saque: son muy agresivos con esa bola. No te dejan meterte en el peloteo. Eso es en lo que estoy trabajando”.
Antes de abandonar el Rod Laver Arena también se permitió una broma con su equipo de trabajo. Eubanks le preguntó: “Sos uno de los pocos jugadores que tiene a su padre y a su hermano en el equipo. ¿Alguna vez se cansan el uno del otro?“. Y la respuesta hizo estallar de risa a los fanáticos: “Suelo cansarme de ellos, pero ellos no de mí porque yo soy el que pago todo”.
Incluso, Zverev también habló de lo que implica para un deportista de alto rendimiento competir, por ejemplo en un Grand Slam, con una condición crónica como la diabetes, ya que él fue diagnosticado a los cuatro años con el tipo 1 de esta enfermedad. Y cuando le consultaron acerca de su fundación, respondió: “Soy diabético desde los cuatro años. Creé mi fundación no sólo para los deportistas con diabetes, sino para todos los niños con diabetes en general”, afirmó Zverev. Sus palabras cambiaron inmediatamente el tono de la conversación, que pasó del tenis a un tema mucho más personal.
Además, habló sobre la desigualdad global en la atención sanitaria. “Por desgracia, vivimos en un mundo en el que no todos los países son tan afortunados como Australia, Estados Unidos o Alemania, donde sabés que todas las personas diabéticas tienen todos los medicamentos, todos los sensores y toda la tecnología”
Y cerró: “Creamos la fundación para ayudar a los niños y digo niños porque, en los países menos desarrollados, la mayoría de las veces, si alguien contrae diabetes, no sobrevive más allá de cierta edad. Queremos brindar la oportunidad de proporcionar medicamentos, hospitales y una vida normal con diabetes en todo el mundo, no sólo en los países desarrollados. Si alguna vez hubiera un campeón de Grand Slam con diabetes, aunque no fuera yo, sería la persona más feliz del mundo. Si marcara la diferencia para un padre o un hijo, sería la persona más feliz del mundo”.

