Recursos Humanos tendrá este 2026 que enfrentar las consecuencias de dos cambios del año pasado: el revés al home office con el regreso a la presencialidad y el uso de la inteligencia artificial (IA) sin reglas claras.
“Son los temas más candentes y los más urgentes, esto nos lleva a replantear la retención de talento”, destaca Gerardo García Rojas, consultor en Capital Humano.
El año pasado las empresas optaron por el retorno a las oficinas en un esfuerzo por integrar equipos y fortalecer el compromiso laboral, pero para los colaboradores significó la pérdida de un beneficio y hasta un castigo.
Esta decisión del regreso a la presencialidad ha provocado insatisfacción entre los trabajadores pues ya consideraban el home office como un derecho.
“Va a generar enojo hacia las organizaciones que les dieron home office y ahora se los quita”, advierte Alejandra Toscano, directora general de DNE Consulting.
La inconformidad no será de unos cuantos pues 95% de los empleados considera muy importante la flexibilidad en la elección de beneficios, principalmente los que impactan su calidad de vida y les dan mayor control sobre su tiempo personal, según la Guía Salarial 2026 de Michael Page.
En ese contexto, la rotación laboral será el reto de Recursos Humanos para equilibrar la necesidad de la compañía de volver a la oficina y las demandas de los trabajadores por flexibilidad.
“Va a incrementarse la separación pues si el trabajador encuentra otra oportunidad donde mantenga el home office se va a cambiar”, opina Toscano.
Los movimientos de perfiles ejecutivos serán más evidentes hacia el segundo semestre de 2026, quienes buscarán ofertas laborales que conserven el beneficio, al menos, del trabajo híbrido, anticipa Gerardo García Rojas.
“La retención será un gran reto para las empresas, van a necesitar resaltar cuál es la propuesta de valor para sus colaboradores”, destaca García Rojas.
Además de la retención de talento, el revés al home office y al trabajo híbrido para volver a una modalidad 100% presencial dificultará la atracción de talento.
“Va a ser más difícil encontrar personal, no solamente por el tema de la calificación o las cualidades de los candidatos. También porque no tenemos para ofrecerles este esquema”, dice Toscano.
García Rojas sugiere que las organizaciones conserven, al menos a mediano plazo, la posibilidad de volver al home office o el trabajo híbrido para poder competir por el talento.
“No es un deseo, la flexibilidad desde dónde se trabaja debe de estar dentro de la estrategia y de la propuesta de valor hacia el empleado”, explica el especialista.
En 2025 aumentó el uso de la inteligencia artificial de los trabajadores en México. El 37% de los profesionales reportó el uso de IA generativa en su quehacer cotidiano, mientras que en 2024 sólo lo hacía 23%, según cifras de Talent Trends 2025, de PageGroup.
Sin embargo, en su mayoría lo hicieron por iniciativa propia por lo que en 2026 el reto de Recursos Humanos es buscar los acuerdos para utilizar esta herramienta sin que implique riesgos para la compañía y sus colaboradores.
“La IA no debe de satanizarse. Al contrario, es una herramienta y creo que esa sería la palabra clave. Los colaboradores deben de ver en la IA una herramienta, pero no una solución”, explica Toscano.
Una vez que haya permeado la visión de la IA como un instrumento para agilizar procesos y no para entregar resultados finales, la siguiente tarea es la formación de los equipos para el uso responsable de la IA.
“La reglamentación clara de para qué situaciones, en qué momentos, con qué características se puede utilizar la IA”, dice Toscano.
Las reglas son también un tema de seguridad para reducir los riesgos que implica compartir los datos con las herramientas de IA.
“El gran reto que tienen las organizaciones hoy es asegurar que la persona que va a estar utilizando IA está facultada para poder hacerlo con el objetivo de garantizar que se vuelva una herramienta adecuada y no una herramienta que únicamente venga a vulnerar nuestros datos”, explica García Rojas.
Toscano llama a evitar una sobrerregulación de la IA pues un exceso de normas sería desperdiciar las ventajas de estas herramientas.
Un rol clave será la supervisión del cumplimiento del uso correcto de la IA, para lo que las organizaciones requerirán líderes y jefes que monitoreen los resultados que entregan sus equipos que utilizan IA.

