Matías Ibáñez volvió a Bahía Blanca en 2025 para cumplir su promesa de retirarse en Olimpo, el club que le dio la posibilidad de debutar en Primera División. Habían pasado muchos años de su irrupción en la máxima categoría del fútbol argentino, cuando en 2011, ante Quilmes, entró desde el banco de suplentes por la lesión de Laureano Tombolini. En una situación límite, el arquero protagonizó una serie de atajadas que salvaron a los suyos y perjudicaron a River, que terminaría descendiendo a la “B” Nacional tras la recordada Promoción contra Belgrano.
El punto de inflexión en la carrera de Ibáñez se dio tras salir campeón con Lanús en 2016. A partir de ahí, comenzó a sentir que el retiro “estaba cerca”, esa barrera infranqueable que le pone fecha de vencimiento al futbolista profesional.
La clave estuvo en mantener la cabeza ocupada, en capacitarse, en prever lo que se avecinaba. “Uno tiene que prepararse y saber que el fútbol se termina. Hablé con psicólogos y llegué a la conclusión de que la adrenalina que sentía antes de los partidos no la voy a encontrar en ningún lado. Es una etapa que se termina”, indicó el exarquero a LA NACION, hoy dueño de una agencia de turismo en Bahía Blanca.
“Estoy relacionado al turismo desde hace diez años. Mientras jugaba al fútbol alquilaba departamentos en Estados Unidos. En base a los conocimientos que adquirí me abrí la agencia de viajes”, explicó Ibáñez, que también vistió las camisetas de San Lorenzo, Racing y Eibar de España, entre otros equipos. En un amplio derrotero por el fútbol profesional, se encargó de exprimir al máximo el tiempo y completó los cursos de director técnico, asesor deportivo, entrenador de arquero, scouting, coaching y relator deportivo.
Al nutrirse de estos conocimientos, Ibáñez entendió que seguir en el circuito del deporte no tenía sentido y decidió cortar definitivamente su vínculo con el fútbol. “Hoy hay un montón de puestos que están ocupados por exjugadores, pero siento que hay que capacitarse. La gran mayoría quiere ser director técnico, pero no hay lugar para todos. Ser DT es peor que ser jugador. Hoy dirigís cinco fechas, te echan y estás un año mirando la pared de tu casa hasta que te vuelvan a llamar. Esa incertidumbre no la quería vivir. Hoy en día voy a hacer las compras por Bahía y cuando me ven dicen: ‘¿Cómo andas, jubilado?’. Y yo me río porque lo que terminó es la profesión, no la vida. Soy joven, tengo dos hijas –Victoria y Catalina- y les tengo que demostrar que esto sigue y trabajando es el mejor ejemplo que les puedo dar”, destacó.
Entre los entrenamientos, concentraciones, partidos y viajes a distintas partes del continente para disputar Copa Libertadores y Sudamericana, Matías Ibáñez utilizaba su tiempo para leer e interiorizarse en los distintos puntos turísticos del mundo. Apasionado de las capacitaciones y de cómo entablar nexos entre las personas para engrosar su clientela, invirtió gran parte de su sueldo para adquirir propiedades –junto a socios- y así montar un servicio de alquiler diario y semanal en Miami.
“Yo soy vendedor de toda la vida. Vendo felicidad. La gente que compra un paquete para vacacionar busca eso”, exclamó Ibáñez, quien estudió administración de empresas e inglés para poder ampliar el espectro de ventas.
Ibáñez empezó de cero, destinó fondos para adquirir las viviendas y, también, para enriquecer el marketing que llevó a sus dos cuentas comerciales en Instagram a juntar 400 mil seguidores. Su imagen como comerciante desplazó a la del futbolista y celebridades como Susana Giménez están al tanto de las ofertas que se publican en sus redes.
“A lo largo de los años fui generando confianza en la gente que viajaba y alquilaba. Al ser una persona pública la gente confía. Algunos me conocen, otros ni saben quién soy, pero me recomiendan. Hoy en día administro cerca de 100 departamentos en Miami y trabajo con otras personas que se encargan allá de hacer el check-in y otras cuestiones que no puedo hacer a la distancia”, manifestó sobre esta reconocida ciudad que será muy concurrida durante el próximo Mundial.
Con la Copa del Mundo a la vuelta de la esquina, las consultas se quintuplicaron. “La gente está como loca. Las consultas son muchísimas. En la agencia empezamos a armar paquetes con traslados internos”, aclaró sobre la estadía en uno de los países que más partidos tendrá en comparación de México y Canadá, los otros dos países organizadores.
“Los departamentos se alquilan por 150 dólares por día. Hay también otras opciones donde la estadía cuesta 2500. La oferta es muy variada”, contó sobre las tarifas que se manejan por el momento. Para quienes buscan un plan más integral, deslizó: “Los paquetes están cerca de los 10 mil dólares e incluye la entrada para los primeros tres partidos de la fase de grupos”.
Dentro de las diferentes alternativas, Ibáñez contó que muchos turistas harán base en Miami para ir a ver los partidos. Sin embargo, objetó que las distancias encarecen el viaje y eso obliga a las agencias a buscar alternativas “gasoleras”, como ofrecer un motor home para viajar y dormir en el mismo vehículo, para así ahorrarse el regreso del estadio.
A principios de marzo de 2025, un temporal sin precedentes inundó y destruyó gran parte de Bahía Blanca. Ese mismo mes, el exjugador tenía todo listo para abrir la agencia, pero las severas inclemencias climáticas inundaron el local y se postergó su apertura.
“La ciudad está igual que después de la inundación. El municipio no hizo prácticamente nada. Los puentes siguen cortados. Si algo cambió fue por la solidaridad de la gente de todo el país que hizo donaciones”, contó Ibáñez, a diez meses de este evento que dejó muertos y muchas familias desamparadas.
Según su testimonio, el único avance fue asfaltar algunas calles previo a las elecciones. “Hablaban de que el canal Maldonado lo iban a modificar, pero paso bastante seguido por la zona y no veo a nadie trabajando”, relató sobre este lugar que se encuentra a 20 cuadras del centro de la ciudad.

