En vísperas del Año Nuevo, Stranger Things llegó oficialmente a su final luego de nueve años desde el estreno de su primera temporada, consolidándose como una de las series más vistas de Netflix a lo largo de los años. La quinta y última entrega fue recibida como un verdadero evento global, que prometía resolver los enigmas de ese mundo oscuro y alternativo, explicar el origen de Vecna y poner en riesgo la vida de los personajes que crecieron frente a cámara junto a millones de espectadores.
El cierre de la serie dejó respuestas claves sobre el origen de Vecna y el funcionamiento del Abismo. Sin embargo, una parte del público coincidió en que la resolución del conflicto resultó menos devastadora de lo esperado. Will y Eleven lograron derrotar a Vecna tras escalar la torre de radio, mientras que el resto del grupo eliminó al Desollador Mental utilizando fuego y armas, sin sufrir bajas significativas.
Más allá de la recordada muerte de Bob en la segunda temporada, muchos fanáticos esperaban que el final se cobrara la vida de uno de los protagonistas principales. La ausencia de una pérdida definitiva generó alivio, pero también cierta decepción entre quienes anticipaban un desenlace más oscuro. Sin embargo, la supervivencia de personajes como Steve y Dustin fue celebrada por todos.
El momento más polémico del final fue el destino de Eleven, quien aparentemente se sacrifica para destruir definitivamente el Mundo del Revés y evitar que vuelvan a nacer niños con habilidades sobrenaturales. La serie, sin embargo, evitó mostrar consecuencias concretas de ese acto, como el destino de las mujeres embarazadas que habían sido sometidas a experimentos, lo que alimentó teorías y discusiones en redes sociales.
En la escena final, durante una partida de Dungeons and Dragons, Mike introduce una idea que reaviva la esperanza de que la magia de Kali haya permitido que Eleven escape y comience una nueva vida. Esa teoría, lejos de cerrar el relato, dejó a los fans divididos sobre el verdadero destino de la protagonista.
Con el estreno ya consumado, Ross y Matt Duffer revelaron que el final abierto siempre fue parte del plan, y explicaron por qué descartaron una versión en la que Eleven regresaba junto al grupo en la escena final, que replica el inicio de la serie con los chicos jugando en el sótano de Mike.
“Nunca hubo una versión de la historia donde Eleven estuviera con la pandilla al final. No queríamos quitarle sus poderes. Ella representa la magia de la infancia. Para que nuestros personajes pudieran seguir adelante y Hawkins cerrara su historia con el Mundo del Revés, Eleven tenía que desaparecer”, explicó Ross Duffer.
El director agregó que les resultaba más potente narrativamente que los personajes creyeran en un final feliz, aun sin confirmarlo de forma explícita. “Que ellos crean que está viva nos pareció una mejor manera de mostrar el cierre del viaje y el paso de la niñez a la adultez”, sostuvo.
Matt Duffer reforzó esa idea al señalar que, si Eleven estuviera viva y localizable, la historia perdería sentido: “Si Eleven está ahí fuera, lo máximo que pueden hacer es creerlo, porque no pueden contactarla. Todo se derrumbaría si así fuera”. Es por esto que Eleven aparece sola en la última escena y lejos del grupo. De esta forma la historia deja en manos del espectador decidir si ese momento es real o si se trata de un mecanismo emocional de Mike para procesar la pérdida.


