Estados Unidos aprobó el jueves ventas de armamento por más de 16.500 millones de dólares a Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, invocando una cláusula de emergencia que elude la revisión obligatoria del Congreso. El anuncio llegó en una jornada en que Kuwait reportó un ataque iraní con drones contra su refinería de Mina Al-Ahmadi y Arabia Saudita interceptó misiles balísticos sobre Riad, en el vigésimo día de la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el 28 de febrero.
El secretario de Estado, Marco Rubio, determinó que “existe una emergencia que requiere la venta inmediata” del material militar a los tres países, según los comunicados del Departamento de Estado. Esa determinación, amparada en la Sección 36(b) de la Ley de Control de Exportaciones de Armas, suspende el período de revisión legislativa que normalmente debe transcurrir antes de que Washington pueda completar una transferencia de defensa de esta magnitud. El Departamento notificó al Congreso sobre las ventas el mismo jueves, pero sin posibilidad de bloquearlas durante el proceso habitual.
La operación más voluminosa corresponde a Kuwait: radares de sensores para defensa aérea y antimisiles de baja cota por 8.000 millones de dólares. Se trata de sistemas diseñados para rastrear objetivos de alta velocidad e integrar datos en redes de defensa antimisiles.
Kuwait alberga miles de soldados estadounidenses en sus bases y ha sufrido ataques sistemáticos desde el inicio del conflicto. El jueves, un dron impactó en una unidad de la refinería de Mina Al-Ahmadi, a unos 40 kilómetros al sur de la capital, sin causar heridos según la Agencia de Noticias de Kuwait.
Para Emiratos Árabes Unidos, el Departamento aprobó cuatro partidas. La mayor es un radar de discriminación de largo alcance para el sistema THAAD —Terminal de Alta Altitud— por 4.500 millones de dólares. A esa suma se suman 2.100 millones para sistemas FS-LIDS de intercepción de drones, 1.220 millones para 400 misiles aire-aire de medio alcance AIM-120C AMRAAM, y 644 millones en munición de precisión y actualizaciones para cazas F-16, incluyendo bombas de pequeño diámetro GBU-39/B y kits de guiado JDAM.
El total para Emiratos supera los 8.400 millones. Jordania, por su parte, recibirá equipos de mantenimiento para sus flotas de F-15, C-130 y F-5 por 70,5 millones de dólares.
El contexto inmediato explica la urgencia. Desde el 28 de febrero, Irán respondió a la Operación Furia Épica con una campaña sostenida de misiles y drones contra todos los países del Golfo que alojan bases militares estadounidenses. Los ataques dañaron infraestructura energética en Qatar, Arabia Saudita y Baréin, y agotaron los inventarios de interceptores de varios ejércitos aliados.
El Gobierno de Trump había recibido solicitudes de reposición de misiles interceptores, cuyo costo unitario ronda los cuatro millones de dólares, frente a los aproximadamente 20.000 dólares de cada dron iraní Shahed. La asimetría de costos convirtió la reposición de arsenales en una prioridad que Washington no podía posponer.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó esta semana que el volumen de proyectiles iraníes se redujo un 90% respecto al pico inicial, pero los ataques no cesaron. El Departamento de Estado aclaró que ninguna de las tres transferencias tendrá “impacto negativo” en la capacidad defensiva propia de Estados Unidos, una precisión destinada a desactivar críticas sobre el posible agotamiento de los arsenales de Washington.
La cláusula de emergencia utilizada por Rubio tiene precedentes: en 2019, el entonces secretario de Estado Mike Pompeo la invocó para cerrar 22 ventas de armas a Arabia Saudita, Emiratos y Jordania por un total de 8.100 millones de dólares, en medio de la guerra en Yemen. En aquella ocasión, el Congreso intentó bloquearlo sin éxito.

