Algo ha cambiado en la estrategia monetaria. En función del accionar del BCRA y del Tesoro, se puede leer un giro silencioso: pasar de un celo extremo en el combate a la inflación a propiciar un impulso en la economía vía inyección de pesos.
Los primeros dos meses del 2026 estuvieron caracterizados por altas tasas en pesos y su volatilidad, lo que generó varios dolores de cabeza a los tesoreros de los bancos.
“Las perspectivas para el consumo argentino mejoran rápidamente a medida que se recupera la actividad económica. Las tasas de penetración del crédito al consumo son una fracción de las de sus pares regionales y podrían beneficiarse de los elevados niveles de digitalización. Prevemos que el crecimiento de los préstamos se reanudará en torno al 25%, impulsado por los préstamos comerciales en los sectores de energía, petróleo y gas, agricultura y litio, con una mejora de la rentabilidad sobre el patrimonio”, sostiene el último informe del Bank of America titulado “Argentina Week: ¿qué aprendimos?”.
Si uno observa la evolución del crédito bancario a personas y empresas en lo que va del 2026, el monto total viene estancado prácticamente en $ 91 billones.
La alta mora puso en guardia a los ejecutivos de análisis de riesgo y la cautela se apoderó de las entidades financieras, pero también de los consumidores. Las altas tasas de interés hicieron estragos en la previa electoral del 2025 y en los meses posteriores.
El 2026 no comenzó de manera distinta. Por ello, la relevancia de desenchufar la aspiradora de pesos y guardarla en el armario.
Pero tampoco hay demasiada materia prima para dar créditos. Los pesos no faltan, pero tampoco abundan. Por ello, el interés oficial en impulsar el crédito en dólares a determinados sectores que no sean exportadores.
Recuérdese que, tras la salida de la Convertibilidad, se limitó el otorgamiento de créditos a empresas que generan dólares. El stock de depósitos hoy en moneda extranjera supera los u$s 40.000 millones en bancos: la mitad permanece como requisito de liquidez o encajes y la otra mitad ya se destinó a créditos.
¿Qué falta para que se ponga en práctica esta medida y se amplíen los posibles tomadores de crédito? Fuentes del BCRA en Nueva York aseguraron a El Cronista en el marco del Argentina Week que la medida debe canalizarse a través de un proyecto de ley y que “el tiempo de su envío al Congreso es político”.
La mayor demanda de crédito en dólares podría hacer subir las tasas de los plazos fijos en moneda extranjera, hoy en niveles del 3% anual, menores a lo que paga Estados Unidos. Ahí se cruza la medida con la reciente Ley de Inocencia Fiscal, que busca canalizar los dólares de los ahorristas, del colchón a los bancos.


