El rugido del motor de una motocicleta de la flota de seguridad que aguardaba la salida de la expresidenta Cristina Kirchner de su departamento, para partir hacia los tribunales de Comodoro Py, funcionó como una alarma que puso en alerta el operativo militante liderado por La Cámpora que se desplegó frente a San José 1111, en el barrio de Constitución. Eran las 8.29 y, cuando esa moto quedó ubicada en medio de la calle, con la trompa apuntando hacia la avenida San Juan, los militantes comenzaron a cantar y los organizadores del despliegue de simpatizantes reacomodaron el cordón humano que habían formado desde temprano (algunos estaban en el lugar desde las 7, otros desde antes) para escoltar a la exmandataria.
A las 8.41, Cristina Kirchner salió de su departamento y se subió al estribo del Ford Mondeo negro que la trasladaría hacia los tribunales, para declarar en el juicio por los cuadernos de las coimas. Se quedó unos instantes en esa posición, que le permitía asomarse por sobre el vehículo y observar a sus simpatizantes, que para esa hora llenaban una cuadra de la calle San José, entre Humberto Primo y Salta. “Néstor, mi buen amigo”, entonaban los militantes, un cántico kirchnerista que finaliza con la estrofa “Vamos todos con Cristina a liberar el país”.
Para la militancia kirchnerista, el epicentro de la manifestación en apoyo a Cristina Kirchner estuvo en su departamento de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. Desde allí, la exmandataria se trasladó a los tribunales de Comodoro Py en una caravana de tres autos negros y motos, tras salir de su cuadra a través de un cordón humano armado por La Cámpora y la agrupación Unidos y Organizados. En sede judicial, el operativo de respaldo era casi exclusivo de dirigentes. Tras menos de dos horas, Cristina volvió al departamento donde cumple prisión domiciliaria por su condena en el caso Vialidad y les ofrendó a sus fieles un saludo desde el balcón.
Durante la espera de los militantes por la salida de la titular del Partido Justicialista, las columnas de La Cámpora, PJ locales y otras agrupaciones peronistas y gremiales fueron amuchándose sobre San José, que tuvo tránsito interrumpido desde Humberto Primo hasta San Juan.
En la espera, despertó efusividad el cántico que reza “Si querés otra canción, vení te presto la mía”, con la melodía del tema “La vecina”, del grupo de cumbia Amar Azul. Es un cántico con mensaje contra Axel Kicillof, que comenzó a entonar tiempo atrás la militancia cristinista, cuando el gobernador había declarado que el peronismo necesitaba “una nueva canción”, una frase que internamente se leyó como contraria a la expresidenta.
Algunos funcionarios de Kicillof, como Gabriel Katopodis (ministro de Infraestructura) y Cristina Álvarez Rodríguez (jefa de Asesores) estaban presentes en el lugar, a la espera de la salida de Cristina. Katopodis abrazó a Máximo Kirchner a la pasada, cuando el hijo de la expresidenta llegó, a paso acelerado, al departamento de su madre, a las 7.28. Junto a Álvarez Rodríguez, el ministro de Infraestructura fue de los pocos funcionarios kicillofistas que se vieron por la zona.
El gobernador Kicillof optó por apoyar a Cristina con un mensaje en X, en el que señaló que “el partido judicial, de la mano del gobierno de [Javier] Milei continúa su acoso contra Cristina”.
El dirigente social Juan Grabois estuvo en la vereda del departamento de Cristina a la espera de su salida, al igual que otros miembros de su espacio político, como Itai Hagman y Federico Fagioli. Edgardo Depetri, dirigente del distrito de Lanús, estaba mezclado entre los militantes que conformaban el cordón humano. José Lepere, de La Cámpora y cercano al senador Eduardo “Wado” de Pedro, también estaba en la vereda, cerca de la puerta del edificio de Cristina.
Cristina se fue en un auto que encabezaba una caravana de tres vehículos. Su custodia personal había estado organizando a los militantes en la disposición callejera. La salida fue agitada, en medio de cánticos y algunas bengalas de humo. Sobre algunos balcones de vecinos, se veían banderas argentinas, pero eran los menos. A la vuelta del departamento de la expresidenta, sobre la avenida San Juan, aguardaban estacionados cinco micros identificados como provenientes de Hurlingham, distrito que gobierna el camporista Damián Selci. La Cámpora aportó columnas llegadas desde Ezeiza, Quilmes, Lomas de Zamora, Berazategui, Florencio Varela y desde comunas porteñas.
El PJ de Lomas de Zamora se hizo notar desde temprano en San José 1111, con algunas banderas que nombraban a Daniela Vilar, su titular, que es ministra de Ambiente bonaerense, referente de La Cámpora, y esposa del intendente Federico Otermín. Los gremios ATE (estatales) y Secasfpi (Anses) fueron algunos de los sindicatos que primerearon en el lugar. El intendente de Pilar, Federico de Achával, marcó territorio con dos banderas con su nombre e imágenes de la expresidenta, de Néstor Kirchner, y de Juan y Eva Perón.
La Cámpora también realizó pintadas que lucían recién hechas, como una que rezaba “Siempre leales. Cristina cumple. La Cámpora”, sobre la calle Humberto Primo. La avenida San Juan, entre Salta y San José, se observaba con leyendas de apoyo a la exmandataria exhibidas en pasacalles. “Los pibes siempre vamos a estar”, “Siempre con vos”, “Milei corrupto, queremos a Cristina”, “Te vamos a liberar” y “Jueces corruptos”, eran algunos de ellos.
En la puerta principal de los tribunales de Comodoro Py, con la expresidenta ya presente en la jornada de juicio por el caso cuadernos, la escena estaba vacía de militantes kirchneristas, aunque algunos dirigentes, como Mayra Mendoza, ya habían llegado al lugar. En cambio, se hicieron presentes siete mujeres que integran “Equipo Republicano”, una agrupación que, entre otras actividades, participa de la organización de las marchas que se realizan ante cada nuevo aniversario de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Pegaron carteles sobre el vallado instalado frente a los tribunales, que rezaban “Recuperen lo robado”, “La corrupción mata”, o “Cristina presa en cárcel común”, entre otros mensajes. “La verdad no se puede matar”, era el mensaje que llevaban impreso en unos pañuelos negros con la foto de Nisman, atados sobre los hombros.
Unos minutos antes de las diez, arribó a los tribunales un grupo de 11 manifestantes cristinistas que portaban un pasacalle que decía “San Isidro con Cristina”. Un cordón de tres mujeres policías de la ciudad los separó de las integrantes de “Equipo Republicano”.
Los automóviles que participaron del traslado de Cristina quedaron estacionados dentro del predio, a un costado de las escaleras de Comodoro Py. A la vuelta de la entrada principal, sobre una angosta calle interna, se reunieron dirigentes cristinistas que aguardaban el final de la declaración de la exmandataria, como Teresa García, Rodolfo Tailhade, Natalia Zaracho, Mariano Recalde, Gerónimo Ustarroz, o la intendenta interina de Quilmes, Eva Mieri. Algunos estaban parados; otros sentados en las escalinatas.
En un hall que da a esa calle interna de los tribunales federales porteños, también estaban a la espera los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Julián Álvarez (Lanús) y Marisa Fassi (Cañuelas), entre otros. Además, en el mismo lugar aguardaban Facundo Tignanelli (diputado provincial y principal dirigente de La Cámpora en La Matanza), y Florencia Saintout (titular del Instituto Cultural bonaerense). Cristinistas e integrantes del gobierno de Kicillof, se acercaron a los tribunales los ministros bonaerenses de Justicia (Juan Martín Mena) y Salud (Nicolás Kreplak).
Los diputados Agustín Rossi, Florencia Carignano, Lucía Cámpora, Horacio Pietragalla, Carlos Castagneto, Roxana Monzón, Agustina Propato, José Glinsky y Mario “Paco” Manrique completaban la comitiva, junto al senador De Pedro.
Mientras los medios de prensa hacían guardia sobre la avenida Comodoro Py al finalizar de declaración de Cristina, la expresidenta se retiró por otra salida, luego de que su caravana de autos pasara a buscarla por un subsuelo del edificio tribunalicio.
La actual diputada provincial Mayra Mendoza salió del edificio unos minutos después de que su jefa política se retirara y subrayó que la Corte Suprema es “completamente mafiosa”. Agregó que “los arrepentidos [del caso cuadernos] han sido extorsionados o torturados para declarar falsamente”. Y resaltó: “Lo que estamos viendo es un show mediático para tapar lo que en la Argentina han generado [Mauricio] Macri y Milei”.
Después de haber ensayado una defensa de casi una hora, Cristina Kirchner dejó los tribunales apenas pasadas las 10 y volvió a San José 1111. La esperaban cientos de seguidores. A las 10.28, los saludó desde el balcón. A la militancia, se habían agregado vendedores de remeras y pines kirchneristas. Sobre una pared lateral de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires que da hacia la calle Humberto Primo, a metros del departamento de la exmandataria, se había desplegado un telón con su rostro dibujado y la leyenda “Nunca caminarás sola”, una frase tomada de la hinchada del club inglés Liverpool, que arenga a su equipo con el cántico “You’ll never walk alone”.
Pasadas las 13, la concentración frente al departamento de Cistina se había disipado y solo quedaba una veintena de militantes. El tránsito fluía con normalidad.

