La canela es una de las especias más utilizadas en la gastronomía y también una de las más antiguas de la historia. Registros históricos indican que ya era empleada en China alrededor del año 2500 a.C., mientras que en la cultura árabe se utilizaba para aromatizar carnes gracias a sus propiedades conservantes.
Su aroma junto con su sabor la convirtieron en un ingrediente habitual tanto en platos dulces como salados. Puede encontrarse en diferentes presentaciones, principalmente en rama o molida, y se obtiene de la corteza interna de árboles del género Cinnamomum. Originaria del sur de India y de Sri Lanka, actualmente también se cultiva en países de clima cálido como Brasil, Indonesia, Birmania, las Indias Occidentales y diversas islas del océano Pacífico.
Más allá de su uso culinario, la canela comenzó a despertar el interés de la comunidad científica por sus posibles efectos en la salud cerebral. Investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de Birjand, en Irán, realizaron una revisión científica que recopiló decenas de estudios previos sobre el impacto de esta especia en la memoria y el aprendizaje.
El trabajo analizó investigaciones experimentales y clínicas centradas en cómo los compuestos presentes en la canela pueden influir en el funcionamiento del cerebro. Según el artículo científico: “La canela es la corteza interna de los árboles llamados Cinnamomum. Los estudios demostraron que la canela y sus compuestos bioactivos pueden influir en la función cerebral y afectar las características del comportamiento”.
Beneficios de la canela para el organismoLa revisión incluyó alrededor de 40 estudios que evaluaron el impacto de la canela en la función cognitiva. En la mayoría de ellos se observó una mejora significativa en procesos relacionados con la memoria y el aprendizaje. Los experimentos realizados en animales mostraron que compuestos presentes en la especia —como el eugenol, el cinamaldehído y el ácido cinámico— podrían tener efectos positivos sobre el funcionamiento cerebral.
A su vez, investigaciones en laboratorio indicaron que estas sustancias pueden ayudar a reducir la acumulación de proteínas asociadas con enfermedades neurodegenerativas, como la proteína beta-amiloide y la proteína tau. También se observó un aumento en la viabilidad de las células nerviosas.
Aunque factores como la edad o la genética influyen en la memoria, los especialistas coinciden en que el estilo de vida también juega un papel clave. La alimentación, en particular, puede contribuir al cuidado del cerebro. En ese contexto, los investigadores aseguraron que la canela podría convertirse en un complemento útil para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo. Sin embargo, también aclararon que todavía se necesitan más estudios clínicos en humanos para confirmar estos efectos con mayor precisión.
El consumo de canela debe realizarse con moderación. Debido a la presencia de cumarina, un compuesto natural que en grandes cantidades puede afectar al hígado, las personas con enfermedades hepáticas deberían ser especialmente cuidadosas. También se recomienda precaución en mujeres embarazadas o en período de lactancia, en personas que toman medicamentos anticoagulantes, en quienes padecen úlceras o problemas estomacales graves, y en individuos alérgicos a alguno de sus componentes.

