En los pasillos de la City porteña, la euforia financiera suele chocar con los números fríos de las góndolas y los balances de las pymes. En ese marco, el economista Roberto Cachanosky puso el dedo en la llaga con un diagnóstico que empieza a circular con fuerza entre las consultoras: la Argentina no estaría en medio de una “reactivación en V”, sino en un proceso de estancamiento con inflación.
Las alarmas se encendieron al observar la dinámica de precios del último semestre. Según el análisis que Cachanosky hizo en sus redes sociales, la inflación abandonó su senda descendente para estabilizarse en un escalón más alto.
“Fijate que pasamos de un 1,5% en junio a rozar el 3% en enero; casi se duplicó la tasa en apenas seis meses”, advirtió a través de un video compartido en X.
Para el consultor, el problema central radica en que la “micro” no acompaña a la “macro”. Basándose en indicadores del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) y datos de recaudación de ARCA, Cachanosky sostiene que la actividad económica no reacciona.
Este diagnóstico se apoya en cifras preocupantes sobre el tejido productivo y laboral:
“No estamos ante una recuperación económica ni nada que se le parezca”, sentenció el economista. Esta visión contrasta con el discurso oficial que, apoyado en el superávit fiscal y la baja del Riesgo País, asegura que lo peor ya pasó. Sin embargo, para Cachanosky, si el nivel de actividad no repunta, el costo social del ajuste se vuelve insostenible.
Uno de los puntos más críticos del informe es la situación de los ingresos. Si bien las paritarias intentan “correr” detrás de la inflación, el ritmo mensual de los precios impide que el salario real logre una mejora genuina. Esto genera un efecto dominó: si no hay plata en la calle, el consumo se estanca.
Esa erosión del poder adquisitivo ya se trasladó al sistema bancario. Según datos del Banco Central (BCRA), la mora en los préstamos destinados a las familias trepó al 8,8%, alcanzando el punto más alto desde el año 2010.
Este dato es clave para entender la gravedad de la crisis: las familias argentinas ya no solo están recortando consumos básicos (como carne o lácteos), sino que empezaron a tener serias dificultades para pagar sus deudas, desde tarjetas de crédito hasta préstamos personales.
A diferencia de otros colegas, Roberto Cachanosky marca una clara distancia entre ser “liberal” y “libertario”. Aunque comparte las raíces teóricas de la Escuela Austríaca y el monetarismo de Milton Friedman —pilares que también defiende Javier Milei—, ha sido uno de los críticos más punzantes de la implementación técnica del plan económico actual.

