Dicen que “nadie es hijo de tigre pintito”, frase que suele emplearse cuando los hijos no heredan las características o comportamientos positivos de sus padres. Esta expresión bien puede aplicarse en el caso de don Julio Scherer García y de su hijo Julio Scherer Ibarra, ya que mientras el primero es considerado como símbolo de la libertad de prensa en México por su compromiso con la verdad y el rigor periodístico, el segundo es conocido por los escándalos de corrupción y tráfico de influencias en que se ha visto envuelto.
Actualmente, Scherer Ibarra, quien fuera uno de los más cercanos colaboradores del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo designó como consejero Jurídico de la Presidencia de la República, está en el centro de la polémica con la reciente publicación de su libro “Ni venganza, ni perdón, una amistad al filo del poder”, escrito en conjunto con el periodista Jorge Fernández Meléndez, en el cual hace una serie de revelaciones y señalamientos en contra de colaboradores del primer círculo del expresidente y también de su “amigo” López Obrador.
En opinión de algunos analistas y de políticos, como Hernán Gómez Bruera y el senador Gerardo Fernández Noroña, el exconsejero presidencial, considerado uno de los hombres con más poder en el anterior sexenio, incurre en un acto de “deslealtad” y “traición” con los insidiosos señalamiento hacia su “amigo” López Obrador, así como de Olga Sánchez Cordero, Alejandro Gertz Manero y Jesús Ramírez Cuevas, miembros del primer círculo del político tabasqueño.
¿Cuál es el objetivo de las revelaciones que hace en su libro el exconsejero presidencial? ¿A quiénes pretende denostar y perjudicar? ¿Acaso se está curando en salud ante una eventual investigación en su contra? ¿Está tratando de comprar impunidad?, son algunas de las preguntas que me surgen a partir de la publicación de “Ni venganza, ni perdón”, editado por Planeta y que salió a la venta este 11 de febrero.
Y es que Scherer Ibarra no está limpio de pecado como para arrojar la primera piedra, ya que sobre él pesan graves acusaciones que no han sido aclaradas, pero que deben tomarse en cuenta para conocer la calidad moral de quien hoy pretende erigirse en juez de sus excompañeros y cercanos colaboradores de López Obrador.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, Julio Scherer Ibarra operó desde la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, una red de extorsión y tráfico de influencias entre 2019 y 2021. El modus operandi consistía en que abogados de despachos jurídicos de los que Scherer había sido socio o tenía algún tipo de relación, se acercaban a empresarios implicados en procesos legales complejos para ofrecerles “ayuda” y resolver sus problemas dada su relación con el exconsejero jurídico presidencial.
Por esa “ayuda” solicitaban estratosféricas cantidades de dinero por el pago de honorarios superiores al millón de dólares y sumas subsecuentes conforme avanzaba el caso. A quienes no accedían a pagar se les abrían carpetas de investigación en su contra, pero a quienes aceptaban pagar se les prometía que sus procesos se resolverían sin mayores afectaciones para ellos. Sin embargo, en la mayoría de los casos las investigaciones en su contra continuaron y las órdenes de aprehensión se mantuvieron.
Un ejemplo de lo anterior, es el caso del empresario Miguel Alemán Magnani, quien tras negarse a un pago inicial de nueve millones de dólares al despacho Rivera y Gaxiola en 2020, se le giró una orden de aprehensión por el caso de la empresa Interjet que tenía adeudos millonarios. Otro ejemplo es el caso de la Cooperativa Cruz Azul. El exconsejero jurídico presidencial buscó, en mayo de 2019, a Billy Álvarez, entonces director general de la cooperativa y quien había sido demandado por la propia cooperativa por un presunto fraude millonario, de acuerdo con lo revelado por el propio Billy a las autoridades.
Billy Álvarez estableció que el tema de la reunión con Scherer fue “si queríamos (ayuda) con la defensa jurídica de algunas demandas que tenía como director general de la Cooperativa Cruz Azul, pero que ya sería tiempo de bajarme del caballo o no eternizarse en el puesto”.
Billy dijo que se negó a dejar la dirección como se lo pedía Scherer. Entonces, éste comenzó a presionarlo a través de su hermano Alfredo Álvarez y de Ángel Junquera, el abogado de la cooperativa, sobre quienes también pesaban acusaciones por presunto manejo de recursos de procedencia ilícita.
Ángel Junquera, para cancelar las órdenes de aprehensión, cedió 48 propiedades en México y seis inmuebles en Estados Unidos con un valor estimado de mil millones de pesos. Pese a entregar las propiedades, Junquera seguía siendo buscado por las autoridades, por lo que comenzó a recabar pruebas para denunciar por extorsión a Scherer Ibarra.
Otro que también denunció al Scherer Ibarra por presunta extorsión fue el abogado y empresario Juan Collado, quien defendió a Raúl Salinas de Gortari de la acusación de asesinato del priista José Francisco Ruiz Massieu, así como al exgobernador Mario Villanueva, sentenciado por narcotráfico.
Collado, quien se encontraba recluido por el presunto delito de lavado de dinero, acusó a Scherer Ibarra de que, junto con sus abogados, le habían pedido entregar acciones de su empresa Libertad Servicios Financieros S.A. de C.V., además de altas sumas de dinero para, supuestamente, negociar su libertad.
Presuntamente, Collado entregó 10 de los 20 millones de pesos en efectivo que exigía Scherer a cambio de que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), a cargo de Santiago Nieto Castillo, cerrara una investigación en su contra.
El abogado, denunció que además de los 10 millones de pesos, habría entregado a Scherer y a sus abogados 1.3 millones de dólares con la promesa de que las influencias del consejero jurídico lo ayudarían a dejar el Reclusorio Norte. Así mismo, afirmó que dio un pago final de 2 mil millones de pesos como reparación del daño, a fin de que Scherer promoviera su excarcelación.
Frente a tales denuncias, el ex Fiscal General de la República, Alejandro Gertz, inició una investigación en contra del exconsejero jurídico presidencial, quien acusó que se trataba de una campaña de desprestigio en su contra.
La pugna entre Scherer Ibarra y Gertz Manero cobró dimensiones de escándalo, al grado que el expresidente López Obrador se refirió al conflicto entre ambos en una de sus conferencias mañaneras, al señalar que cuando existe un conflicto entre abogados es de “barbaros”.
Julio Scherer Ibarra renunció a la Consejería Jurídica de la Presidencia el 2 de septiembre de 2021 tras una serie de problemas relacionados con la red de tráfico de influencias y negocios que, la ex secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y el exfiscal Alejandro Gertz denunciaron ante el expresidente de México.
Hoy, Julio Scherer Ibarra lanza el libro “Ni venganza, ni perdón”, donde “embarra” Jesús Cuevas Ramírez, exvocero presidencial y actual coordinador de asesores del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, por su presunta relación con Sergio Carmona, el llamado “rey de huachicol”, asesinado en 2021, quien supuestamente financiaba las campañas de Morena.
Por lo pronto, la presidenta de México salió en defensa de Cuevas Ramírez, a quien dijo que lo conoce desde que antes que estuvieran en el movimiento del Consejo Universitario, por lo que refrendó su confianza en él.
Como decíamos líneas arriba, Scherer Ibarra no está libre de pecado como para lanzar la primera piedra en contra de integrantes de la cuarta transformación, en un acto de franca deslealtad y traición hacia el expresidente López Obrador, y afectando al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Concuerdo con la postura del senador Gerardo Fernández Noroña, que Scherer Ibarra debería estar en la cárcel.


