Los Seattle Seahawks se consagraron campeones del Super Bowl LX de la NFL al vencer a los New England Patriots por un contundente 29 a 13. El partido final se disputó el domingo 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, en lo que fue una revancha histórica que culminó con el título para Seattle.
El encuentro comenzó con los Seahawks mostrando firmeza. Al término del primer cuarto, ya se imponían por 6-0. La estrategia defensiva de Seattle se mantuvo inquebrantable, frustrando cada intento de Nueva Inglaterra y logrando mantener su valla invicta durante toda la primera mitad.
Poco después de las 17:00 (hora local), el segundo cuarto concluyó con un triunfo parcial de los Seahawks de 9 a 0, presagiando una jornada complicada para los Patriots, quienes no lograron superar la férrea contención rival.
Tras el emocionante show de medio tiempo, protagonizado por Bad Bunny, la segunda mitad del Super Bowl LX inició manteniendo la ventaja para Seattle.
Los Seahawks no tardaron en ampliar su diferencia. Apenas comenzó el último cuarto, lograron un touchdown que llevó su ventaja a 19 puntos sobre los Patriots, colocando el marcador en un significativo 19-0.
Sin embargo, los Patriots lograron reaccionar y descontar, dejando el tanteador en 19-7. El partido no estuvo exento de tensiones, registrándose un breve pero intenso enfrentamiento entre jugadores de ambos equipos antes de la definición final.
La defensa de los Seahawks, impulsada por figuras clave, logró contener los últimos embates de Nueva Inglaterra para asegurar el ansiado título de campeones con el 29-13 definitivo.
Más allá del resultado deportivo, uno de los acontecimientos que generó mayor repercusión fue el espectáculo de medio tiempo. La presentación de Bad Bunny se convirtió en tema de debate, especialmente tras la contundente crítica pública de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos utilizó su cuenta en Truth Social para calificar el show como “uno de los peores” de la historia.
En su escrito, Trump manifestó su descontento con vehemencia: “El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una ofensa a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo”, sentenció el político, añadiendo una significativa capa de controversia al evento de magnitud global.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

