Eufemia Palma es de las teleras más grandes del grupoEufemia Palma es de las teleras más grandes del grupo

SachaMama: viven en el monte, rescatan el telar y venden piezas únicas en negocios de Recoleta

2026/01/20 14:00
Zulema Moreno está muy comprometida con el oficio

Están lejos de todo, en San José del Boquerón, sobre la RP 2 y a 270 kilómetros de Santiago del Estero. Allí nos reciben las teleras de SachaMama, que elaboran piezas únicas en telar, siguiendo patrones y técnicas ancestrales. Las visitamos en un salón que está junto a la Parroquia San José de las Petacas. Llegamos a ellas gracias a Inés Peláez, voluntaria de la Fundación Jesuitas Boquerón e impulsora del proyecto que lideran.

Apenas les pregunto qué las motiva, Pato Cuellar me hace un gesto de “platita” con la mano. Así, sin vueltas, entro en los pensares y sentires de estas mujeres que se organizaron, trabajan y cobran lo que corresponde por lo que hacen. Son una rareza y, a la vez, un ejemplo. “El telar es nuestro sustento y nos da independencia. Además, rescatamos una técnica que se estaba perdiendo. La mayoría tenemos una abuela que venía con estos saberes, o lo aprendimos en la escuela primaria”, explica Pato.

Pato Cuellar y un baetón colorido

Con ella están Marina Sosa y Eli Farías, que es de Nuevo Yuchán, localidad que visitaré al día siguiente. “Con la plata de una prenda que hago en un par de días gano la mitad de lo que ganaba en un mes de trabajo en casas de familia. Eso sí, el telar requiere concentración: dejar el celular y el mate de lado”, dice Marina. Y si bien la motivación principal es económica, también las conmueve llegar lejos. Eli cuenta que se emocionó cuando vio por Instagram una alfombra de su autoría en una casa de San Martín de los Andes. “Al menos mi alfombra está ahí”, pensó. Y también en otras partes: venden a Brasil, España y Francia.

Región rica en teleras desde tiempos inmemoriales, el oficio se estaba perdiendo. Por iniciativa de un cura jesuita que fue destinado a San José del Boquerón, en 2001 se creó el grupo SachaMama. Con altibajos y de forma errática, hacían piezas para vender en Buenos Aires. Hace diez años las impulsaba el padre Marcos Alemán, y luego contaron con el apoyo fundamental del padre Víctor Pacharoni, aún involucrado. Pero el gran cambio llegó en 2020, cuando Inés Peláez las animó a trascender el hobby y profesionalizarse.

Analía Sosa disfruta de su trabajoMarina Sosa, Ana Villalba, Pato Cuellar y Zulema Moreno son parte del equipo de SachaMama

Hoy son 55 teleras en un radio de 50 kilómetros. Hacen mantas, pies de cama, alfombras, chales, bufandones y ruanas. Tejen con lana que encargan en Santa Cruz y Córdoba; en algunos casos usan lana criolla, que lavan en el río ayudándose con la corriente. Cuando se acerca el verano, trabajan con hilo de algodón. Cada prenda se entrega con una etiqueta que incluye un código que informa el material, la técnica y la autora.

La mecánica de trabajo es clara. “El 5 de cada mes recibimos una planilla con los encargos del mes siguiente. A conciencia, los distribuimos entre nosotras para que todas cobremos más o menos lo mismo. Cada una tiene tres o cuatro trabajos por mes. Y todos los 9 nos reunimos en el salón para chequear lo del mes anterior: si está bien, lo mandamos a Buenos Aires y a la semana nos depositan”, señala Pato. Entonces Eli destaca la labor de Inés, que las capacitó para autogestionarse y ser exigentes. Todas revisan el trabajo de todas: colores, medidas, técnica.

Zulema Moreno, al igual que sus compañeras teleras, celebran que sus creaciones lleguen lejosMuchas teleras tienen el telar instalado en su casaLos tejidos pueden ser de hilo de algodón, además de lana

Para entender mejor, visitamos a Zulema Moreno, que teje en el patio de su casa. Mientras acomoda los hilos cuenta que con cebolla, hollín y duraznillo logran tintes naturales color tierra o rosado. Habla del baetón, técnica muy antigua de tejido apretado en la que no se ve la urdimbre, una verdadera obra de arte. Aclara que la más común es chusi, donde la trama queda más suelta.

Por la noche cenamos en la casa parroquial con los padres Marcelo Larrotonda, Ernesto Miguens y el hermano Pablo Barrios, asignados a la iglesia del pueblo. Allí veo cómo impulsan a este grupo de mujeres en gestos tan concretos como variados. Ese día, por ejemplo, les instalaron un nuevo sistema de wifi.

Ernesto Miguens, Marcelo Larrotonda y Pablo Barrios están a cargo de la parroquiaLos baetones son muy demandados

Los curas también me cuentan la historia de una bella talla en madera de San José de las Petacas, del siglo XVIII, obra de las misiones jesuíticas de la región. Tras la expulsión de la orden en 1767, la imagen pasó de casa en casa, llegó a la capital y en 1975 fue recuperada por la parroquia, donde hoy se luce en el altar.

Al día siguiente vamos a Nuevo Yuchán, paraje habitado por 24 familias emparentadas entre sí. Monte cerrado y aislado, se llega desde San José del Boquerón a pie, por un puente colgante que cruza el río Salado y que fue reparado hace poco. “Cuando viene la ambulancia, da toda una vuelta por Santo Domingo y tarda mucho más”, comentan.

La recorrida empieza en la casa de Eufemia Palma, de 61 años, la mayor del grupo de teleras y la única que no nació allí. Luego visitamos a Nivia Moreno, cuñada de Eli. ¿Cuánto tardan en tejer una pieza? Depende de las medidas y del patrón, pero en promedio, trabajando cuatro horas por la mañana y tres por la tarde, en seis días terminan un baetón, lo más complejo y mejor pago. En la casa de Analía Sosa me proponen sentarme frente al telar. Me dan instrucciones, intento seguirlas, pero me pierdo en este oficio metódico que templa la paciencia y combate ansiedades.

Ser metódico es fundamental en el telarBufandas y chales están a la venta en Recoleta

La última parada es en lo de Ana Villalba, donde todas llegan con empanadas. Hay varias Moreno –Adela, Silvia, Pamela–, parientes de Nivia. También están Fanny del Valle Cuellar y Diana Mendoza y las chicas que conocimos el día anterior. Improvisamos una mesa redonda. Hay carcajadas, algo de timidez y un rato para la seriedad. Una cuenta que se persigna antes de arrancar a tejer. Analía se encomienda a su madre, que murió cuando tenía 2 años y la acompaña siempre. Agradece que, cuando se lastimó la mano y no podía trabajar, sus compañeras la cubrieron.

Les pido que me cuenten qué cambió en sus vidas desde que son teleras de SachaMama. “Los niños saben que cuando estamos en el telar no podemos atenderlos. Tienen que esperar un rato”, dice una. Todas coinciden en que les hace bien no depender económicamente de sus maridos. Usan la palabra “empoderadas”. ¿Qué dicen ellos? “Lo aceptan y hasta colaboran. Muchos cocinan mientras tejemos”, cuentan, convencidas de que van por buen camino, de que ya no las para nadie.

Hacer un baetón requiere mucha atención

Datos útiles

SachaMama. Venden alfombras, mantas, bufandones y más textiles por encargo a través de Instagram o por teléfono. Los productos también están disponibles en Quintana Casa (Quintana 302), Quintana La Casona (Arenales 1149) y otros puntos de Capital Federal y Gran Buenos Aires. T: (381) 670-0057 / (381) 333-0650. IG: @teleras.sachamama

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