En algunos casos en los que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) lleva a cabo un arresto y se abre un proceso de expulsión, se puede optar por la salida voluntaria. Con este recurso, el migrante acepta salir por su cuenta, en lugar de enfrentar una deportación.
No existe un formulario específico para iniciar la solicitud de salida voluntaria. Esta debe ser pedida ante un juez de inmigración durante tu audiencia. Sin embargo, no todas las personas reúnen los requisitos para obtenerla.
Una guía elaborada por Florence Immigrant & Refugee Rights Project y publicada en el sitio del ICE, precisa que un migrante no puede obtener este recurso si:
Los abogados del despacho Serotte Reich explican que la salida voluntaria es una forma limitada de beneficio migratorio, y de hecho algunos la llaman “el alivio de último recurso”, ya que no otorga ningún estatus permanente en EE.UU. ni permite a la persona permanecer en el país por un período prolongado.
La solicitud puede realizarse en tres momentos:
A medida que avance el proceso, la solicitud puede implicar mayores requisitos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), puede aceptarla y concederla antes de acudir ante el juez de inmigración.
Para acompañar la petición, se deberá contar con documentación necesaria, como pruebas de buen carácter moral, capacidad financiera y documentos de viaje, entre otros.
La salida voluntaria ofrece un plazo, de hasta 120 días, para que una persona deportable ponga en orden sus asuntos antes de salir de EE.UU., explican los especialistas de Serotte Reich. Es responsabilidad del migrante salir del país antes de que expire el periodo, ya que de no hacerlo se convierte automáticamente en una orden de deportación.
Los abogados del despacho también señalan que los principales beneficios de la salida voluntaria son:
Al respecto, en el sitio Illinois Legal Aid Online indican que aceptar este recurso ofrece ventajas en comparación con tener una orden de deportación en el registro. Por ejemplo, una persona podría solicitar una visa para volver a ingresar a EE.UU. desde el país de origen.
Es importante porque una orden de expulsión puede impedir regresar legalmente a Estados Unidos por un período de cinco, diez, 20 años o incluso de por vida. Además, se puede estar sujeto a sanciones civiles y penales si se ingresa sin la debida autorización.

